Un rectángulo
cuyos lados están en una proporción igual a la razón áurea, es decir, ϕ =
1.618033, es llamado un rectángulo áureo también conocido como número de oro o
regla dorada. La proporción áurea está formulada ya en los Elementos de
Euclides (III), en la “División de un segmento en media y extrema razón”. La
idea es la siguiente: El todo se divide en dos partes tal que, la razón
proporcional entre la parte menor y la mayor, es igual a la existente entre la
mayor y el total, es decir, la suma de ambas.
Leonardo de
Pisa (1170-1250), más conocido como Fibonacci, nació en Pisa, Italia e hizo
muchas contribuciones a las matemáticas. Es conocido por todo el mundo por la
secuencia de números que lleva su nombre: {0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55,
89, 144, 233, 377, 610, 987, 1597, ...}. Esta secuencia se construye mediante
la elección de los dos primeros números y el número siguiente se obtiene como
la suma de los dos números anteriores.
La secuencia
formada a partir de la relación entre los números adyacentes de la secuencia de
Fibonacci converge a un valor constante de 1,6180339887..., llamado
"phi", cuyo símbolo es Φ.
Este es un
rectángulo muy especial, ya que los griegos lo consideraban de particular
belleza y lo utilizaron frecuentemente en su arquitectura. Al parecer a la
mayoría de las personas también les parece más agradable a la vista un
rectángulo con esas proporciones entre sus lados y les parece “atractivo” y
hasta “armonioso”.
Estos
rectángulos son la base para generar una curva conocida como la "espiral
dorada", una espiral logarítmica que se ajusta bastante bien a otras
espirales que se encuentran en la naturaleza. Este hecho es la fuente de gran
parte del interés popular y mística en este asunto matemático.
La
"espiral de oro" es una curva fascinante. Pero es sólo un miembro más
de una familia más grande de curvas espirales, conocidas colectivamente como
espirales logarítmicas, y todavía hay muchas otras espirales que se encuentran
en la naturaleza, como la espiral de Arquímedes.
Inconsciente
o conscientemente se diseñan infinidad de cosas
y artículos que resultan tener la forma de un rectángulo áureo:
vajillas, cuatros, fotografías, construcciones e incluso hasta tatuajes.
Científicamente no es posible confirmar si es verdad que este rectángulo cause
en nosotros un efecto para que podamos considerar “bellas” ciertas cosas.
Se dice que
tal vez lo anterior se deba a que encontramos el rectángulo áureo en diversas
partes de la naturaleza. Lo podemos ver en caracolas, galaxias, células,
plantas, en el cuerpo humano y en muchos ejemplos más relacionados con la
creación de la naturaleza. También se percibe como el número de la belleza y la
armonía, ya que ha sido empleado en las obras más espectaculares realizadas por
la humanidad, desde las pirámides hasta cuadros, murales, catedrales o en la
música.
En mi
opinión, el que el rectángulo áureo parezca causar “armonía” y que todos los
objetos diseñados por ese principio sean “bellos”, me parece muy subjetivo.
Según los filósofos Griegos y Romanos, el secreto de la belleza se esconde en
la simetría y en una proporción "perfecta" que siguen los seres vivos
y que provoca que resulten bellos y estéticamente atractivos. Pero para mí la
belleza es subjetiva, lo que causa que cada quién pueda percibir diferentes
cosas y tener distintas opiniones sobre si algo es carente o no de belleza. ¿En
qué me baso para decir esto?, para empezar hay que definir que es belleza. La
belleza está asociada a la hermosura. Se trata de una apreciación subjetiva: lo
que es bello para una persona, puede no serlo para otra. Una persona puede ver
alguna fotografía basada en la razón de oro e inconscientemente pensar que es
bella y gustarle y simplemente otra puede pensar que es una simple fotografía
sin nada especial.
Pero como
ahora desde que fue descubierto y difundido el rectángulo áureo y sus
“efectos”, se ha comercializado en gran medida por muchos lados y por las más
grandes compañías del mundo, con el fin de que sus logos “atraigan” a más
personas a consumir sus productos. Esto ha causado que la mayoría de las
personas se sugestionen a tal punto que creen que todo lo que ven en relación a
esta razón, es armonioso o bello.
Apple es una
de las pocas empresas que no usa el nombre de la compañía en su logo. Sin
embargo, el logo de Apple es uno de los más reconocidos símbolos en el mundo.
El logo se dice está perfectamente balanceado, y las líneas que trazan el logo
son círculos con diámetros proporcionales a la serie de Fibonacci. Y si Apple
es una marca muy conocida, pienso que es por la calidad de sus productos y la
versatilidad de los mismos. Si causara armonía en nosotros, la mayoría de las
personas tendríamos uno sin importar el costo, simplemente por el efecto que
causaría. Sin embargo, utilizamos tecnología de otras marcas.
Existe un
video en internet llamado “Las proporciones de la belleza”, en el cual se
relata cuáles son las medidas que debe tener un rostro para que pueda ser
considerado como “bello”. Por medio de la razón de oro se construye una máscara
con ciertas proporciones, que colocada sobre algunas fotografías de famosos
estadounidenses, se determina si es atractivo. Uno de los resultados que arrojó
este experimento es que Tom Cruise, encaja perfectamente en esta máscara de
“perfección”, pero como mencione un poco más arriba en este ensayo, la belleza
es subjetiva. Pregunte a tres personas si les parecía atractivo y solamente dos
me contestaron que sí, por lo parece que lo que es establecido “bello” o
“atractivo” solo lo es para algunas personas.
En la
naturaleza se afirma que podemos ver el rectángulo áureo en la concha de los
caracoles, pero tiene esa forma porque simplemente es así crecimiento. A medida
que el nautilo crece, el extremo abierto de su caparazón aumenta de diámetro a
una velocidad casi constante. Está forzado a curvarse alrededor del caparazón
existente.
No es difícil
encontrar que una de estas curvas que se trazan en el rectángulo áureo se
ajusta a algún objeto particular en la naturaleza. Sin embargo, cuando una
forma parece encajar, rara vez ese ajuste es exacto. Los ejemplos de la
naturaleza que se encuentran en los libros e incluso en internet, suelen tener
variaciones considerables del "ideal áureo". A veces, las curvas que
dicen coincidir con la espiral dorada, se ajustan mejor, en realidad, por alguna
otra espiral que se le añade. Un ejemplo claro de ello es el caparazón del
nautilus.
Otro ejemplo
muy famoso es que la proporción de oro tiene que ver los las flores de girasol.
Las semillas en el girasol es un ejemplo de la observación que el botánico
William Hofmeister hizo en 1868: los primordios (parte de la flor de se forman
preferentemente donde haya mayor espacio disponible para ellos. También se
deben formar donde queden unidos de manera eficiente al resto de la planta, y
esta es la consideración geométrica. El patrón también puede ser modificado por
la humedad y los nutrientes, que afectan el tamaño de las semillas en
formación. El patrón rara vez sale perfectamente adaptado a la proporción
áurea. Sólo las veces que se aproxima, son las que se van a ser fotografiados
para los artículos sobre los números de
Fibonacci.
Otro ejemplo
del que se habla en donde también podemos observar la razón aurea en la cola de
un pavorreal. Las manchas en las plumas de su cola parecen formar patrones en
espiral. ¿Son éstas espirales doradas o corresponden a algún otro tipo de
espiral? La ecuación matemática exacta de la espiral depende de cuán lejos el
pájaro decida desplegar su cola. Lo cual nos indica que no siempre podremos
apreciar que se forman espirales relacionados con la razón áurea.
No es muy
difícil encontrar ejemplos para casi cualquier patrón o relación matemática que
se desee. Por eso, algunas personas cometen el error de suponer que esto revela
un principio que rige la naturaleza y
como esta va a ser.
Como mencione
al inicio de mi ensayo, los griegos utilizaban este rectángulo en muchas de sus
construcciones, ya que lo consideraban algo especial. No fue de esperarse que
esto inspirará a grandes escultores y pintores de la antigüedad y hayan
adoptado esta proporción como modelo de armonía y de belleza.
Artistas y
matemáticos como Lucca Pacioli, Leonardo Da Vinci o como Alberto Durero
designaron a este número con nombres tan expresivos como sección áureo, razón
áurea o divina proporción. Desde el Renacimiento, muchos pintores han utilizado
en sus obras maestras con dimensiones relacionadas con la razón áurea.
Leonardo Da
Vinci fue pintor, anatomista, arquitecto, paleontólogo, artista, botánico,
científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y
urbanista.
Da Vinci
tenía la idea de que las formas de la naturaleza, incluyendo las especies
animales, contenían la justa proporción de la belleza. Para Leonardo, la
belleza era el efecto visual de proporciones armoniosas.
En muchas
obras Da Vinci, representó la belleza de la proporción áurea sobre el cuerpo humano.
Unas proporciones armoniosas para el cuerpo, que estudiaron antes los griegos y
romanos, las plasmó en el “Hombre de Vitruvio”. Sirvió para ilustrar el libro
“La Divina Proporción” de Luca Pacioli. Resulta que el cociente entre la altura
del hombre (lado del cuadrado) y la distancia del ombligo a la punta de la mano
(radio de la circunferencia) es el número áureo.
Leonardo da
Vinci realiza una visión del hombre como centro del Universo al quedar plasmado
en un círculo y un cuadrado. En él se realiza un estudio anatómico buscando la
proporcionalidad del cuerpo humano: el ideal de belleza. También Da Vinci
utilizó esta razón para pintar su tan famosa pintura “La Mona Lisa”.
Alberto
Durero, aprovechó la “armonía” y “belleza” que desprende del número áureo en la
composición de muchas obras, para representar a Adán y Eva.
Vincent Van
Gogh percibió en los últimos momentos de su vida, la presencia obsesiva de
estas espirales de áurea en toda la naturaleza, y las ilustró en el cielo de su
famoso cuadro “La Noche estrellada”, y en su famoso Autorretrato de mirada
penetrante y enloquecida. Los torbellinos espirales aparecen en la mayoría de
sus obras durante su último días en el manicomio de Saint-Rémy, el último año
antes de su suicidio. Se dice que Gogh había descubierto el secreto de la naturaleza para crear la belleza.
Todos los
personajes anteriormente mencionados se tratan de pintores que han sido
reconocidos por sus grandes y magnificas obras de arte realizadas, pero como
todas las cosas en el mundo el arte es uno de los temas más subjetivos. Hay
quienes les gusta el arte de un determinado pintor, pero al igual habrá gente
que no le guste su obra.
Principalmente
se conocen las obras y se hacen famosas, por la historia que hay detrás de
ellas. Por ejemplo, las pinturas de Da Vinci se caracterizan por ser pinturas
repletas de “misterio”. Se decía que él dejaba en todas sus pinturas algún
mensaje o imagen oculta, además de que eran reconocidas sus obras por la técnica de pintura y el material
utilizado.
¿Quién no
conoce a Vincent Van Gogh?, el artista que se cortó una oreja y cuyas obras de
arte son realmente interesantes.
Muy a pesar
de que han pasado muchísimos años desde que fue descubierto el rectángulo áureo
y su relación con la armonía y en la belleza, hay quienes en la actualidad (muy
por aparte de los logos de las compañías) las utilizan para llevar a cabo su
trabajo.
Si miramos a
nuestro alrededor hay muchos ejemplos, en arquitectura, en el diseño o la
fotografía.
La
arquitectura contemporánea sigue utilizando la proporción aurea en diferentes
estructuras. En los años 40s se desarrolló un sistema de proporciones llamado
Modulor en el que la proporción de alturas estaba basada en la proporción
aurea.
En la
arquitectura la proporción aurea encuentra variadas e imaginativas
aplicaciones, como el caso del círculo
áureo, círculo dividido en dos secciones por dos radios, en el cual el cociente
de la división del ángulo mayor entre el menor es igual al número de oro.
La proporción
aurea en la actualidad es utilizada en las fachadas para la asignación de
tamaños proporcionales en ventanas, puertas, columnas, lozas, arcos, trabes,
elementos decorativos, de tal forma que se logre un conjunto visualmente
“atractivo” y se mantenga la proporcionalidad con respecto a la fachada total.
Un ejemplo
del uso de la proporción áurea contemporánea es La Casa de la Moneda China, en
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Cuyo autor es Juan Carlos Menacho Durán,
tanto los radios de las circunferencias como las medidas de los rectángulos,
reflejan la proporción áurea.
También, los
inversionistas a menudo buscan el "santo grial", un método matemático
para predecir el mercado de valores y algunos analistas del mercado de valores
utilizan la serie de Fibonacci para orientar sus inversiones.
E incluso
otro ejemplo actual en el cual se encuentra el rectángulo áureo, es en las
tarjetas de crédito.
Hay quienes
concuerdan en que el rectángulo áureo y su supuesta relación que tiene con la
“belleza” y la “armonía” es falso, se trata del libro “Misconceptions about the
Golden ratio” de George Markowsky.
Los números
de Fibonacci y la proporción áurea han sido motivo de todo tipo de
especulaciones sobre su supuesta presencia en distintas manifestaciones de la
naturaleza y en otras hechas por el hombre. Así se suele afirmar que se puede
encontrar la proporción dorada en lugares tales como el número de pétalos de
las flores y en las hojas de las plantas, en las caparazones de moluscos, en la
forma de ciertas galaxias, en obras de arte e inclusive en el tamaño de las
tarjetas de crédito. Pero desde mi punto de vista es un tema que se trata en un
100% de subjetividad.
Finalmente
quiero terminar con la siguiente cita: “Ciertamente, la afirmación
frecuentemente repetida de que el Partenón de Atenas está basado en la
proporción áurea no es compatible con las mediciones reales. De hecho, toda la
historia de los griegos y la razón de oro parece algo sin fundamento. Lo único
que sabemos con certeza es que Euclides en su famoso libro de texto (escrito
alrededor del 300ac) Elementos, muestra cómo calcular su valor”
Keith Devlin.
Matemático.

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